La prosa renacentista: tendencias generales
La nueva sociedad renacentista se basa en un cambio de mentalidad y en unas ideas que se transmiten a través de las obras de los humanistas. Este hecho da origen a una importante corriente de prosa didáctica, centrada precisamente en la discusión y difusión de las nuevas ideas. Uno de los géneros didácticos más cultivados en el XVI son los diálogos.
Las preocupaciones religiosas, muy vivas en la época, originan dentro de esa corriente un conjunto de obras que tratan específicamente sobre la experiencia religiosa.
Por otra parte, los importantes acontecimientos que se suceden en el siglo XVI, como la conquista de América, dan origen a libros de carácter testimonial, a veces autobiográfico.
El estilo de esta nueva prosa renacentista, al igual que ocurre en otros géneros, sigue el modelo de naturalidad y sencillez defendido por la mayor parte de los humanistas y expresado en una de las obras esenciales del Renacimiento: Diálogo de la lengua, de Juan de Valdés.
Pero, además, en el siglo XVI se cultiva abundantemente la prosa narrativa. Esta narrativa de ficción presenta a su vez dos tendencias: una de naturaleza idealizada (como la narrativa pastoril, los libros de caballerías o los relatos moriscos) y otra de corte realista (como el Lazarillo o algunas narraciones cortas). Pero, además, en el límite del siglo XVI se gesta la escritura del Quijote, la obra maestra de la narrativa española, que se publicará en 1605.

Como es lógico, buena parte de los subgéneros narrativos del siglo XV siguen vivos a lo largo del XVI; sin embargo, hay tres que merecen especial atención:
La Novela Pastoril
La Novela Pastoril es de origen italiano, como la Sentimental. Al mediar el año de 1558 apareció el primer texto español perteneciente a este género: La Diana, escrita por Jorge de Montemayor. El éxito de este tipo de narrativa hizo que grandes autores de finales del XVI y principios del XVII como Lope de Vega (La Arcadia) o Miguel de Cervantes (La Galatea) lo cultivaran.

La prosa didáctica y religiosa.
Durante el reinado de Felipe II, que abarca los años de 1557 a 1597, la Literatura Religiosa en España tuvo su mayor auge. La religiosidad del monarca, el espíritu de la Contrarreforma y las costumbres de la época fueron parte en la extraordinaria importancia que ésta alcanzó. La Literatura Didáctica y Religiosa es muy vasta, pues incluye:
▪ La Apologética, la cual presenta argumentos en pro de la religión,
▪ La Ascética, que tiende a inculcar los preceptos de la moral y
▪ La Mística, que procura el conocimiento de Dios dentro del propio espíritu, por medio de la contemplación y la meditación. La producción de los místicos del siglo XVI es de gran importancia, principalmente para el crecimiento y robustez del idioma.